Soledad a trazos

provenzafrancesa
Se enamoraba de los trazos y no del pintor

Y sabía que moría cada día en la tristeza infinita de su vacío. Más anhelaba creer que todo final es el comienzode algo nuevo. Nunca imaginó que ese inicio iba a ser el principio de su declive. Amaba la vida de la misma forma que le amaba a él.

¡Fueron tantas horas de soledad! De caminar apoyándose en los recuerdos que ahora deseaba dejar de lado  lo que un día maltrató  a su Alma. Que le puso trabas a su huida hacia la luz.

Y sabía con certeza que no se puede salir corriendo de ninguna decepción si no la detienes interiormente.

¡Se reprochó tantas veces dejarle hacer el amor a su Alma! Intuía que se quedaría eternamente  grabada esa estela. Al cuerpo, en cambio, no le quedaban huellas indelebles. 

¡Pero era tan imposible, no recordar ese olvido! Que por eso quería huir, pero ¿A dónde? A qué lugar en el que su mente se liberara  de ese recuerdo que la ahogaba.

Y sabía… Sabía que ella se enamoraba de la sonrisa de la conciencia, de la inmensidad de la mirada, de los ojos sinceros, de la altura del corazón y no de la estatura del cuerpo, de las palabras y no del escritor, de los trazos y no del pintor. Y sabía que… Se enamoraba de razones que no se ven.

 

Ana Lesman

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