Abril… sin primavera

Fuiste mi mundo desmedido encajado en el tuyo con medida. Qué extraño resultaba tener valor pero no propósito. Hoy, veo mi reflejo en el espejo del pasado y no, no soy yo.

La imagen del presente tiene precio. Ella preguntó ¿Qué hiciste? Sabías que había espinas alrededor del almendro. Sabías que te desgarraría las entrañas. Más el orgullo pudo más que el dolor.

Entonces le imaginó… Él y su gélida mirada, amparada con promesas de silencioso sonido inerte… Y en la distancia quiso saber lo que la vanidad le negó.

Saber por un instante… Entender el sentido de aquellas palabras congeladas en las que él se sumió.

Y al final de ese tiempo descubrió un abril luminoso tatuado en su piel. Y pensó…

Tú, tú búscate, porque te ocultas en primaveras rotas, ¡tan bien disimulado estás! que parece que no estés.

Y sonrió…  la última primavera sin abril, presintió. 

logo