Añoranzas de pecado

Añoro la seda de tu voz en el lado contrario de la cama.

Adoro tus dedos enredando mi piel tras la almohada,

envuelta en lujuria sobre las tenues sábanas.

Añoro los besos callados gritados con pasión extasiada .

Adoro o maldigo, no sé, lo dulce y amargo de tus lágrimas.

Ellas empaparon mi desnudez y dialogaron con mis entrañas

para traducirme que ya no más miradas arrobadas de silencio.

Ni besos robados en la alcoba inventada.

Ni presencia de ausencia en ese lado de la cama,

solo dejaba añoranzas de pecado

en el atardecer del Alma.

Ana Lesman

8 comentarios sobre “Añoranzas de pecado

  1. Hola Ana, me encanta el título que lo pusiste: ‘Añoranzas del pecado.’ En cierto sentido puede ser interpetado como una enfermedad, una neurosis, o unos síntomas de una abstenencia a fin de limpiar el alma. Pero estas añoranzas no son así. Son para hacernos buscar esa unión humana única que nos hace sentir completos, satisfechos, amados. Me encanta tu escritura, Ana, y to manera de explicarnos a nosotros mismos.
    Con admiración, Richard

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