Desabrigado dolor…

¡Cielo atiéndeme! No me digas que soy un Amor!Que yo solo quiero que le digas a tu alma que me extrañe un poco, solo un poquito, corazón.

Porque yo…, porque quiero amarrar tus manos a mi esperanza y soltar la soga que me sujetó.

Por eso, amor mío …, ¡no me digas que soy un Amor!, no hagas que convierta en odio el delirio que emerge más allá de lo ignorado.

Porque desde que mi piel saboreó la dulzura de tu frío infierno…Yo, yo vivo aferrada a una impasible inquietud.

Y te juro que no es conveniente jugar con los vaivenes de un apesadumbrado corazón.

Siendo en mi invierno azul que me cobijo al abrigo del desamor. Y abro con miedo los ojos por si, si por un casual, percibo a un desolado rayo adentrarse en este desabrigado dolor.

Dolor que no es pena, ni es pasión, ni acaso es deseo…

¡Ni mucho menos, mi cielo… Es amor!

 

Ana Lesman

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