Grietas del Alma

Cómo decirte que estás en cada ritmo de mi respiración. Cómo contarte que sin ti mi finito se vuelve eternidad.

¡Tú que mataste en un solo suspiro mi paz!

Y ahora que habita el olvido, ahora va este loco y rebelde pensamiento mío, que no se detiene y que tiene desconcertados a mis latidos, va y…

Y recuerda esa risa tuya que encendió mi boca y apagó tu culpa. Y de esta forma, sin apenas percibirlo, me sorprenden las grietas del alma con la cordura abierta.

Entonces aturdida me paraliza la pregunta  ¿valió la pena sacrificar la memoria por un dolor tan cínico?

Yo que afirmé que demasiado amor terminaría matando a los sentidos y que las llagas encendidas del alma no cicatrizan jamás.

Aún así tropiezo. Caigo en la sincera red de tu mentira cuando sé que me condenará y que las heridas íntimas en las grietas del corazón, estas, dejan huellas indelebles en los designios de la razón.

                                                    Ana Lesman

2 comentarios sobre “Grietas del Alma

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