De viento y lágrimas

No supliques, amor, que rogar nunca fue tu vocación.
Lo tuyo fue nefasta pedagogía de pasión.
Ahora no demandes lo que no pudiste instruir.

Aprendí a leer sobre aguas para no maldecirte entre líneas.
¡Maldito maestro! Mejor aprendiz.
Lecciones impregnadas de viento y lágrima.

Lecciones guardadas bajo el polvo de un libro.
Excelente discípula. Magistral profesor.

Mas no sé en qué parte de la obra me perdiste tú, o me perdí yo…
Fuiste el capítulo triste de mi libro en blanco
excelente maestro, pero… mal amor.

Ana Lesman

DE VIENTO Y LÁGRIMAS

2 comentarios sobre “De viento y lágrimas

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