Pecado venial

Hacer el amor a tu cuerpo

fue un placer, un pecado venial  

de reputación mortal,

al que no renunciaré…

Aun a sabiendas de  abrasarme

en el infierno de mi vanidad.

Pero es que la conformidad

no se hilvanó para mí.

Ni se tejió a mi medida.

Por eso existo en noches 

de extravagancia vulnerada.

¡Porque ni imaginas cuánto

ilumina la ceguera

en medio de la confusión!

Tanto como una caricia humedece 

el desierto hierático de una ausente reclusión.

ana-lesman-firma

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