Quimera…

¡Qué difícil ignorarlo todo! Obligarse a no esperar... ¿Tres mil encantos? O una quimera, quizás. O, soy yo, o será que... Que el vino excita los sentidos. Será que en las noches cálidas, de neón encendidas, de asfalto perfumada y de sonidos apagadas, se refleja tu efigie en sombríos escaparates teñidos de plomizos grises. Y … Sigue leyendo Quimera…

Escribir mis labios

¡Ay, amor, amor mío! Si pudieras leer mi alma, si entendieras mi lengua y mis labios escribieras. Sabrías... Entonces,  sabrías cuanto cavilan mis sílabas enajenadas por cada lágrima en la niebla derramada. O, quizá, percibirías el hilo que ata los escombros de mi  marchita esperanza. ¡Sí, amor, mi amor! Clamor que resurge para redimir la sordera de … Sigue leyendo Escribir mis labios

Remendar la ausencia

Después de que mis labios en silencio y cabizbajos pintaran palabras sordas... No pude inventar una manera más sublime, más bella  de remendar la memoria que cosiendo letras  con puntadas de versos tejidos para que tu ausencia no se bautizara con el vestido de mi sentencia.

Entre las manos…

Un averno frío y oscuro temí al cruzar el umbral de la gloria sin ti. A mí, ¡que solo me bastó un mes para vivir una eternidad! Para mostrar las entrañas del alma sin ambigüedad. Para malgastar las horas sin cortar el tiempo. Para enmascarar los vidriosos ojos de cristal azabache. Para acallar la voz … Sigue leyendo Entre las manos…

Cortinas del alma

Desnúdate despacio que tras las cortinas del alma guardaré la desnudez de tu mirada.   ¡Ay, este mi cielo, cómo esconderlo! ¡Cómo! Si soy incapaz de prohibir a mi sentimiento desalojarte de mi cuerpo.   Y a mi mente, velo de nubes negras, no mencionarte en la incertidumbre de mi certeza.   Porque no hay … Sigue leyendo Cortinas del alma

Mi labio no miente

No hallo un sueño más liviano que cuando tu reloj perdido encuentra su tiempo conmigo. O cuando mis zapatos viejos me transportan en volandas elevándome a tu universo inverso. Es entonces que adivino que antes de tocar el cielo habré chocado mil veces contra el suelo. Así, alterada mi labio titubea empeñado en no admitir … Sigue leyendo Mi labio no miente