Melancolía rasgada

Él, se instaló en las alas del silencio

ensordecido por las cicatrices del tiempo.

Y lloró, otra madrugada

arrullado por los brazos del perdón.

Estela de melancolía rasgada,

de tardes de otoño que la conciencia humedece.

Tela negra que empapa las venas

como celos que socava la sumisión

mezcla de engaños tejidos sin prisa

pero con furor.

Denso velo de dolor escarlata

y ocaso que sustrae vida,

a la sustancia que afana el temor.

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