Lágrimas de lluvia

Resbalan por mis mejillas lágrimas de lluvia

empapando el paisaje urbano que nubla el corazón.

Imaginando que un día sin saber ni cómo, ni por qué

aparecerás por la calle de mi retina obnubilada de melancolía.

Y repetirás aquello que fue tu religión “Eres el amor de todas mis vidas. Y aunque fuesen mil, mil  te amaría aferrado a este  sentimiento que me pierde y que vuela hacia ti en madrugadas vencidas”.

Pero el tiempo no perdona, ni espera. El tiempo se tiñe de silencio inerte. Hasta la tibia calma desespera, ¡enloquece!, humedeciéndose en un mundo roto que se hace jirones. Callada ironía con tintes de tristeza.

Y este miedo…, miedo a envejecer sin oír de tus labios la voz de mi recuerdo  pues,  aun  sin pretenderlo,  me despierta tu dormida ausencia.

Es entonces que regreso al papel desgastado de tu imagen como sombra de luz que abate la aciaga y escandalosa, y sorda conciencia.